Multiorgasmo || Un polvo...pero con mil finales

Multiorgasmo || Un polvo...pero con mil finales

 Porque una vez no siempre es suficiente...

Cuando el cuerpo vibra y se enciende de verdad, el placer no tiene por qué quedarse con una sola explosión. Hay quienes hablan de llegar… pero ¿y si pudieras llegar, parar, volver a empezar y seguir disfrutando una y otra vez? Eso es el multiorgasmo: un viaje con muchas estaciones, no un destino final.

Todos queremos que el placer se multiplique, pero seguro te preguntás: ¿Es algo que cualquiera puede disfrutar o es solo para unos pocos privilegiados?

Te tiro la posta: nadie nace con ese súperpoder, pero todxs tenemos la capacidad para lograrlo. Se aprende, se siente y, sobre todo, se goza.

 

¿Pero el multiorgasmo no es lo mismo que el orgasmo?

No, no es lo mismo. El multiorgasmo es cuando tu cuerpo no se conforma con un solo clímax… quiere más, y lo consigue. Se trata de experimentar varios orgasmos seguidos durante una misma sesión de placer, ya sea en pareja o en tus momentos a solas. Y no, no es un mito reservado solo para “algunxs afortunadxs”. Es real, es alcanzable y puede entrenarse.

La clave está en conectar con tu cuerpo, relajar la mente y sostener el deseo sin apurarse. Es como surfear las olas del placer: una viene, te sacude… y después otra, y otra.

 

No existe una fórmula secreta, pero sí caminos para llegar

No hay una receta mágica para el multiorgasmo… pero sí hay claves que te acercan. Y lo mejor de todo: no es algo exclusivo ni inalcanzable, está en vos, en tu cuerpo, en tu cabeza, y en esas ganas reales de explorar lo que te prende.

No se trata de durar más, sino de disfrutar mejor. La idea no es correr una maratón del sexo, sino saborear cada sensación, sin apuro y con atención plena. El multiorgasmo no aparece por “aguantar” más, sino por soltar el control, permitirte sentir sin filtro y conocer bien tus ritmos.

Se trata de estar presente, de conocerte, de jugar sin expectativas y de dejar que el placer te guíe. Y sí, cuanto más te conectás con tu deseo, más fácil se vuelve subir una y otra vez esa sensación deliciosa.

 

¿Y cómo arranca todo el proceso?

Todo empieza con la excitación. Sentís que el corazón se acelera, la piel se vuelve más sensible, el clítoris se activa con fuerza, las ganas suben y de a poco, el cuerpo se va cargando de energía hasta que, de golpe o con suavidad, llega ese clímax tan deseado: el orgasmo.

Durante ese momento, pueden pasar muchas cosas a la vez:

  • Respiración más rápida o entrecortada
  • Contracciones musculares en la zona pélvica
  • Sensibilidad a flor de piel
  • Y sí... esa sonrisa cómplice que se te queda pegada un buen rato 

PERO OJO: no hay una única forma de vivir un orgasmo. Cada persona lo siente de forma distinta. Puede ser más intenso, más suave, más corto o más largo. Lo importante es dejar de medirlo y empezar a vivirlo. Si llega, genial. Y si no, también. Porque el placer no está solo en el final: está en cada paso del camino. 

El orgasmo es un pico de placer, un punto culminante. El multiorgasmo, en cambio, es una secuencia: varios orgasmos que se dan uno tras otro en una misma experiencia sexual. No se trata solo de “repetir” el clímax, sino de abrirse al deseo sin apurarse, dejar que el cuerpo se recupere y vuelva a encenderse. Como si pudieras subir y bajar de esa montaña rusa del placer varias veces, sin necesidad de bajarte.

Cualquier persona con cuerpo y deseo puede explorarlo. ¿La clave? Escucharte, conocerte, soltar la idea de que el placer tiene que seguir una forma o cumplir con una expectativa. Así como fortalecés un músculo, también podés despertar esa capacidad de tu cuerpo. Cuanto más te conocés, más sabés cómo reaccionás, qué necesitás, cuándo pausar y cuándo seguir.

No se trata de durar más, sino de disfrutar mejor.
No se trata de cumplir, sino de sentir.
No se trata de llegar, sino de jugar con el camino.

 

Tips para entrenar el multiorgasmo

💡ENFOCATE EN EL PRESENTE

Olvidate del objetivo de “llegar” y empezá a sentir de verdad. El placer no está en la meta, sino en el camino. Cuando estás metidx en el cuerpo, en lo que está pasando ahora, sin presión… se abre la puerta a más.

💡CONOCETE DE VERDAD

Explorate, tocate, descubrí tus zonas calientes, tus ritmos, tus fantasías. Saber lo que te enciende te da el poder de sostener el deseo y buscar más allá del primer clímax.

💡SUBÍ LA TEMPERATURA ANTES DE ARRRANCAR

El secreto está en excitarse mucho antes de llegar al orgasmo. Cuanto más alto subís en esa ola, más probable es que sigas surfeando después de la primera explosión.

💡DESPERTÁ TODOS TUS SENTIDOS

No es solo lo que tocás o lo que hacés: es lo que ves, lo que olés, los sonidos que te excitan, las texturas que te envuelven. Viví el placer con todo el cuerpo.

💡REPETILO SI TE GUSTA

Cada conexión tiene su lenguaje propio: una mirada, una postura, un ritmo compartido. Si algo funciona, jugalo de nuevo. El cuerpo lo va aprendiendo, y el multiorgasmo se va entrenando.

💡HABLALO SIN VUELTAS

Nada más sexy que decir lo que te gusta. Decí qué querés, cómo, cuándo. El placer no se adivina, se construye a dos voces. Y ese nivel de confianza, en sí, ya enciende todo.

Si querés que el orgasmo llegue, dale cariño a tu clítoris. Muchxs solo llegan con estimulación del clítoris, ya sea en la masturbación o en la pareja. Así que dale toda la atención que merece. Penetración o no, que esté siempre en la jugada.

 

¿Y después del primer orgasmo, qué sigue?

Llegaste al primero, ¡bien! Pero quedate, no te bajes. Escuchá tu cuerpo, tomá una pausa si necesitás o seguí si te pinta. Todo está bien. Si querés arrancar con técnicas de masturbación y no sabés por dónde empezar, date una vuelta por nuestro artículo. Está todo ahí, clarito. 

Una vez que llegaste al primer orgasmo, la idea es seguir explorando qué más te puede llevar a otro clímax... o incluso a que el que ya tuviste se sienta todavía más intenso. La clave está en pasar esa etapa de hipersensibilidad que a veces se siente después de acabar, y seguir dándote placer.

Cuando llegás al primer orgasmo pueden pasar dos cosas: o necesitás parar un toque porque quedaste muy sensible, o podés seguir estimulándote sin drama y seguir en la movida del placer.

Si el clítoris (u otra zona) te queda muy sensible y te molesta el roce, no pasa nada: tomate tu tiempo, relajate, y cuando sientas que podés volver, arrancás tranqui. Capaz un masaje suavecito te ayuda a volver a conectar hasta que estés pronta de nuevo.

Lo bueno es que el segundo orgasmo puede llegar más rápido que el primero, porque ya estás en lo que se llama la fase “meseta”, o sea, no tenés que arrancar de cero con la excitación. Si le seguís dando con la estimulación justa, podés volver a reactivar el orgasmo o tener uno nuevo de cero. 

⬆️Fases del Orgasmo Femenino⬆️

 

Un truquito extra: levantá un poco la pelvis, eso hace que llegue más sangre a la zona y se sienta todo más intenso. Y si cerrás las piernas mientras seguís estimulando, podés lograr aún más sensibilidad.

Obvio, cada cuerpo es un mundo. Hay quienes tardan más, otrxs menos… Para que te hagas una idea, el orgasmo masculino dura unos segundos, pero el femenino se puede alargar un poco más. Por eso, cuando estás en pareja a veces cuesta coordinar los tiempos, así que está buenísimo aprender a leer las señales del cuerpo y saber qué se siente en cada momento.

Y como siempre decimos: la mejor receta es practicar, practicar y seguir practicando. Y si el orgasmo no llega, no te hagas drama… el viaje también se disfruta mucho.

 

¿Querés saber si sos una persona multiorgásmica?

Lo mejor que podés hacer es seguir explorándote y conociéndote. Saber qué te gusta, cómo te gusta, usar tus manos o sumar juguetes como succionadores, jugar con geles para intensificar las sensaciones, evidenciar cómo responde tu cuerpo, y también saber cuándo parar.

Y no te olvides de algo clave: el sexo no es solo tener 0, 1 o 15 orgasmos. Es todo lo que pasa antes, durante y después. ¡Disfrutalo entero!

El multiorgasmo no es un premio exclusivo, es una puerta abierta. Para cruzarla hay que entregarse al placer, al cuerpo y a la experiencia. abierta. No importa si hoy tenés uno, tres o ninguno, el placer es tu derecho.

Explorate, disfrutá y nunca te quedes con las ganas

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